Nunca entendiste por qué de tu
boca brotaban sierpes anaranjadas. Quizás porque tu madre chillaba y vociferaba
que era obra de Satanás.
Porque este es el cáliz de mi sangre, sangre de la alianza nueva y
eterna.
Nunca te ibas a acostar; temías
que la posición horizontal hiciera despertar en tu estómago los ruidos sordos
de aquellos seres que luchaban por ascender hacia el esófago, la faringe y,
finalmente, la boca. Te quedabas dormida con la cabeza reposada en el almohadón
del sofá verde, babeando con la boca abierta para dejarlas respirar.
¿Qué habré hecho para merecer
semejante castigo?, te preguntabas. Pero no había nada que pudieras hacer para
detener a esos cuerpos alargados con un solo ojo. A esos fétidos y repulsivos
animalitos que se alimentaban de tu cuerpo.
Durante los tres días que duraron
los episodios, la casa se llenó de sacerdotes, curanderos y chamanes. Sin
embargo, ni el incienso, las estampitas, los cigarrillos prendidos, o las velas
humeantes, lograron revertir el vómito de serpientes. Tu cuerpo luchaba por
restablecerse, se contorneaba dando saltitos a un lado y al otro para más tarde
caer abatido.
Hasta que un vecino te llevó al
hospital a la fuerza. Mientras tanto, tu madre decía: “con esos matasanos, no. ¡Con
mi hija, no!” y te iba rociando con agua bendita. En realidad, era agua podrida
(¿qué pestilentes manos la habrán “bendecido”?). No sé ni siquiera de dónde la
sacó. Lo cierto es que un poco le habías empezado a creer a ella. Y claro, la
tenías todos los días taladrando, taladrando tu cráneo con el cuento del
diablo, del diablo embravecido con la hija pecadora.
El médico no pudo convencerla ni
aun cuando le dijo: “Señora, su hija tiene la Taenia saginata”. ¡Y también! Como
si tu madre fuera a entender qué quería decir con la tenia esa… Yo creo que ni
el propio doctorcito lo sabía porque ¿qué idea tenía del horror que se siente
al ver un ser vivo inmundo saliendo de tu boca?
En ese momento, lo único que
recordó tu madrecita santa fue un pasaje de la Biblia: “Mi nombre es Legión,
pues somos muchos”.
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